Clínica Médica | Tratamiento del dolor │ Lesiones deportivas

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¡Hola! ¿Cómo están? ¡Espero que muy bien!. Frecuentemente escucho en el consultorio lo siguiente: “tengo pata de ganso”, “tengo tendinitis de la pata de ganso”, “me dijeron que tengo dolor en la pata de ganso”. Pero, muchas veces, el paciente no sabe qué significa eso y, por ello decidí escribir este pequeño artículo:

¿Qué es la pata de ganso o pes anserinus? 

La pata de ganso es una estructura anatómica constituida por tres tendones: el sartorio, el recto interno y el semitendinoso. Estos tres tendones insertan conjuntamente en la cara interna de la rodilla, por debajo de la interlínea articular en la tibia, más exactamente por dentro de una prominencia ósea que recibe el nombre de tuberosidad anterior de la tibia.

Los antiguos anatomistas, a quienes les fascinaba la descripción detallada, compararon a esta estructura de tres tendones a los tres “rayos” de la pata de un ganso. Estos tres músculos funcionan como estabilizadores dinámicos de la rodilla y su contracción coordinada con otros músculos contribuye al buen funcionamiento de la articulación. 

En algunas ocasiones, generalmente por sobrecarga, la pata de ganso puede dar dolor, que puede ser solo una molestia o realmente ser muy intenso. Duele allí donde se inserta, en la cara interna de la rodilla, un poco por debajo del lugar donde se “unen” los huesos (interlínea articular fémoro-tibial). Frecuentemente los síntomas aparecen al caminar o al correr y también al subir o bajar escaleras. Todas estas actividades ponen en carga el tendón.

¿Quiénes son más propensos a sufrir dolor en la pata de ganso?
Los factores que hacen a las personas ser más propensas a padecer este problema son:

1. Genu valgo (cuando las rodillas se juntan y las piernas por debajo de ellas se separan).
3. Dismetría de miembros inferiores. Cuando uno de los miembros es más largo, ése es el que se sobrecarga y, especialmente si hay un genu valgo, hay más sobrecarga. Esta dismetría también puede subyacer a dolores en la región glútea y en la región lumbar hacia arriba y en los gemelos y tibial posterior hacia abajo, por ejemplo. 
4. Pie hiperpronado. Cuando el arco del pie está “vencido”, pude sobrecargar gemelos doliendo la pantorilla y la pata de ganso más arriba. 
5. Debilidad de musculatura glútea. El glúteo medio estabiliza la pelvis durante la marcha. Si este músculo es insuficiente, el fémur rotará hacia adentro en la fase de apoyo y eso sobrecargará los músculos de la pata de ganso. En estos casos, también pueden existir puntos gatillo miofasciales a nivel glúteo. Este problema es muy frecuente debido principalmente al sedentarismo. 
6. Exceso de peso. El sobrepeso y la obesidad, aumentan la carga mecánica de las articulaciones y, debido a las alteraciones metabólicas acompañantes, se ve reducida la capacidad de regeneración de los tejidos. 

¿Cómo se hace el diagnóstico?
Habitualmente con la entrevista clínica y el examen físico alcanza. Se puede adicionar una ecografía que mostrará las alteraciones estructurales de los tendones (tendinopatía) y/o bursitis anserina. Esta distinción no cambia sustancialmente el enfoque del tratamiento. En raras ocasiones, cuando el diagnóstico es complejo y se piensa que, además de la tendinopatía de la pata de ganso existe algún otro problema, puede requerirse una resonancia magnética (RMI). 

¿Cuál es el tratamiento? 
El tratamiento, para ser efectivo tiene que ir orientado a las causas, y de allí que las medidas que enunciaré a continuación tendrán más o menor peso dependiendo del caso particular. 

1. Programa alimentario tendiente a reducción del exceso de grasa corporal. Si quieres ver una guía de los recursos de nuestro sitio web haz click aquí. 
2. Ejercicios de fortalecimiento de glúteos y zona media, así como de elongación de miembros inferiores.
3. Terapia manual.
4. K-Taping: son unas cintas, habitualmente de colores estridentes que se colocan con una técnica especial. Suelen utilizarlas frecuentemente los deportistas.
5. Rodillera: en algunos casos una rodillera puede ser útil. El médico debe indicar la rodillera que más se adapte a las necesidades del paciente.
6. Plantillas: personalmente creo que solo deben indicarse en situaciones especiales y con un objetivo claro, ya que muchas veces se utilizan innecesariamente. Por otra parte, en caso de decidir su uso, deben estar confeccionadas siguiendo la prescripción y por personal idóneo. Una mala plantilla puede ser contraproducente. 
7. Tratamientos locales como TENS (neuroestimulación eléctrica transcutánea) PENS (neuroestimulación eléctrica percutánea), punción seca, acupuntura, terapia neural, inyecciones perineurales subcutáneas, etc., pueden ayudar al alivio de los síntomas. 
8. Inyecciones de regeneración bajo guía ecográfica (Proloterapia, Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y concentrados de médula ósea (BMAC). Estas técnicas, son excelentes para estimular la reparación de los tejidos, siempre y cuando se realicen por médicos entrenados en la técnica. 

Finalmente, te invito ahora a escuchar la entrevista que me realizaron en RadioNet FM 95.9 de San Nicolás, donde hablo del tema:

(Emilio Augusto Pastor)

Médico especialista en Clínica Médica (UNR). Instructor de dolor osteomioarticular (FGADA y LAOM Argentina) y terapias regenerativas (LAOM Argentina).