La cadera es una de las principales articulaciones del cuerpo. Está formada por dos huesos: ilíaco coxal y el fémur. Es la encargada de soportar una gran carga mecánica (1/3 del peso corporal por cada cadera) y a su vez, de transmitirla hacia rodillas, tobillos y pies. Su correcta estabilización y funcionalidad depende fundamentalmente de ligamentos y músculos.
El dolor manifiesto a nivel de la cadera es un motivo frecuente de consulta en cualquier etapa de la vida, siendo predominante en la población de adultos mayores (promedio de edad 75 años).Las causas de dicho síntoma son amplias y variables, siendo las más frecuentes o reconocidas la artrosis de cadera, la necrosis ósea avascular y lesiones a nivel del labrum acetabular. Estas son asociadas generalmente a diferentes factores etiológicos desencadenantes y/o perpetuantes dentro de los cuales es importante considerar: antecedentes personales patológicos de la persona (enfermedades previas y actuales, antecedentes quirúrgicos, traumatismos), medicación habitual, deportes realizados y antecedentes laborales. También se destaca que las lesiones ligamentarias, musculares y tendinosas que pueden dar dolor en dicha región, suelen pasar desapercibidas, si el paciente no es correctamente evaluado. Estas últimas suelen estar asociadas a alteraciones biomecánicas (asimetrías de miembros inferiores, pie de Morton o griego, escoliosis lumbar, etc.), exceso de peso y déficit muscular.
Para completar el diagnóstico las imágenes pueden ser de ayuda para detectar lesiones. Sin embargo, el diagnóstico funcional se realiza en el consultorio con el examen físico. En cuanto a las opciones terapéuticas contamos con una amplia variedad de opciones acorde al diagnóstico realizado. Reducir la carga articular, corregir factores posturales, fortalecimiento muscular, analgesia racional y balanceada junto con las diferentes opciones dentro de la Medicina Regenerativa y el tratamiento del dolor (
Proloterapia, plasma rico en plaquetas, concentrados con células madres,
terapia neural, inyecciones perineurales, etc.). Estas técnicas pueden, en muchos casos, ser suficientes para aliviar e incluso resolver el problema.